De lo bueno poco, pero no poquísimo

Estimado lector, hoy vengo a pedirte hacer algo * casi * imposible. Y digo casi porque sé que, si estás leyendo este post, eres una persona que tiene una mentalidad de aprendizaje.

Es complejo observar de forma objetiva y analizar el debate presidencial cuando tenemos favoritismo por un candidato y/o un rechazo profundo por el otro. Nuestros sesgos nos convencen de que el nuestro ganó, minimizamos sus errores, los justificamos y vemos como positivo lo que el otro bando probablemente verá defectuoso.

Así que, para este ejercicio, vamos a intentar imaginar que vemos el debate desde la comodidad de un extranjero curioso. Un alien. Un detective que solo busca la verdad. Escoge tu personaje preferido, yo me quedo con el detective en comunicación.

Si debo resumir en una frase mi análisis es: De lo bueno poco, pero no poquísimo.

Vemos a Luisa ir a la ofensiva, su indignación seguro resuena con la indignación de muchos. Es justificada. Su indignación se filtra en lo no verbal, su voz sube de volumen, su lenguaje corporal se expande, hasta el pelo y la cadena que tiene se descolocan. Su indignación resalta aún más porque Daniel suele ser poco emocional, compacto en sus movimientos. Y si bien, esa fuerza es positiva, llega un momento en que cruza esa fina línea en que más que asertividad, da una sensación de poca gestión y control emocional. Cualidades que las personas solemos buscar en un líder.

De lo bueno, poco.

Pero no poquísimo, que es donde Daniel cae cuando no nos da suficientes datos, cifras, programas, información para respaldar lo bueno que menciona de su gestión como defensa. Lo dice, pero no es suficiente porque el ruido de la indignación de Luisa, resuena más alto. Literalmente.

“Noboa No mientas”, “Luisa te desdolariza”, “Rana René”, frases repetidas usadas por los candidatos con intención de recordación pero al ser usadas de forma excesiva, es el mismo efecto de alguien que grita cada palabra: deja de causar impacto y genera hastío. De lo bueno, poco. ¿El número mágico? 3. Con tres repeticiones creamos un patrón sin abusar.

Y para seguir mi propio consejo, hasta aquí llega el recorrido. Los ciudadanos ganamos entretenimiento en el debate, pero no claridad suficiente. El momento más civilizado, quizás el único, fue cuando se dieron la mano al inicio. Si bien en un debate se espera confrontación, ya saben: de lo bueno, poco pero no poquísimo.



Pequeñas acciones, grandes resultados

 “Soy malo hablando en público”, “Soy miedoso para exponer”, “Soy pésimo comunicando”.

He escuchado muchas variaciones de esas afirmaciones a lo largo de estos casi 14 años de carrera. Y aunque no hay una varita mágica que te transforme en Obama de la noche a la mañana, siempre les digo que son esos pequeños cambios y ejercicios que vamos incorporando que nos ayudan a ganar confianza y a vernos a nosotros mismos bajo una nueva luz.

Hoy les comparto las palabras de Aitor García que espero les inspiren también en su camino a ser comunicadores poderosos:

La forma en que nos autopercibimos y/o nos 𝑖𝑑𝑒𝑛𝑡𝑖𝑓𝑖𝑐𝑎𝑚𝑜𝑠 cambia en función de lo que ℎ𝑎𝑐𝑒𝑚𝑜𝑠 y de las consecuencias, en sentido amplio, que ello tiene.

Permitidme ilustrarlo con una historia:

P. verbaliza haber sido siempre un niño tímido y temeroso, incapaz de socializar. También verbaliza haber sufrido "bullying" en el colegio, y se da cuenta de que no es como es 𝑝𝑜𝑟𝑞𝑢𝑒 𝑠𝑖́, de que tiene 𝑟𝑎𝑧𝑜𝑛𝑒𝑠 para ser tímido y temeroso.

Pero, pese a haber incorporado esto en su discurso y saber que es 𝑎𝑠𝑖́ por una serie de circunstancias, que ha cambiado hasta llegar a ser 𝑎𝑠𝑖́, no cree posible nuevos cambios a mejor; y tampoco, dice, tiene energías para soportar el esfuerzo que ello conlleva.

En el momento en que inicia esta historia, P. apenas sale de su casa para "lo justo y necesario", esto es, para tirar la basura, para comprar y para pasear escuetamente a su perrete. Y experimenta mucha ansiedad, cada vez más, cuando sale.

Pero pese a decir no tener esperanza ni energía, algo en él le impulsa a buscar ayuda. Un estado de 𝑝𝑟𝑖𝑣𝑎𝑐𝑖𝑜́𝑛 muy potente es a veces motivación suficiente.

Damos un pequeño salto y pasamos directamente a la acción. Como P. va siempre mirando al suelo cuando sale y no media palabra con nadie porque dice que no le sale la voz, lo que empieza a hacer es alzar un poco la vista y fijarla en un punto concreto a la altura de los hombros...esto para ayudarle a fijar la atención, y, cuando se topa con alguno de sus vecinos, hará un saludo cabeceando hacia abajo, como esos de "quitarse el sombrero". Y será un alivio inmediato, pero también una victoria. Porque ahora la conducta de agachar la cabeza, aunque topográficamente igual, tiene una consecuencia muy distinta: está saludando. Y luego volverá a elevarla a ese punto concreto a la altura de los hombros.

Fijaos que hemos elegido una conducta que supone un esfuerzo mínimo.

Bueno, de repente P. está saludando a todos sus vecinos. Y mirando más al frente. Como pasear a su perrete es algo que le encanta, aprovechamos para ampliar el paseo y aumentar las oportunidades de interaccionar con vecinos cuando se siente con soltura.

El discurso privado de P. es muy distinto ahora. Es capaz de sentirse a gusto con las cosas que decide empezar a hacer, y se siente "en paz" con las cosas que, dice, no son para él.

Los cambios no son en aspectos grandilocuentes, son pequeñitos y pueden ser, en apariencia, irrisorios. Pero estos cambios insignificantes van transformando 𝑞𝑢𝑖𝑒𝑛𝑒𝑠 𝑠𝑜𝑚𝑜𝑠, porque 𝑞𝑢𝑖𝑒𝑛𝑒𝑠 (nos decimos que) 𝑠𝑜𝑚𝑜𝑠 no es sino lo que ℎ𝑎𝑐𝑒𝑚𝑜𝑠



Resaca electoral y sus aprendizajes

Lo primero que voy a pedirte es que antes de leer este texto respires profundo y exhales despacio. Si participaste en mis talleres tienes hasta técnicas para elegir tu preferida. Respira porque compartir sobre comunicación, cuando hay política de por medio, no suele favorecer intercambios productivos. 

Los resultados electorales en Ecuador llegaron y los que esperaban una victoria en primera vuelta y una diferencia abismal, se dieron cuenta que la realidad se impone más allá de lo que ciertos analistas, encuestadoras o nuestros propios sesgos nos quieran hacer creer.


¿Qué lecciones - comunicacionales - nos deja esta resaca electoral?

 

  1. Para ser persuasivos, debemos ser capaces de comprender las motivaciones, miedos y esperanzas del otro. Eso solo podemos lograrlo leyendo y escuchando a personas que piensan distinto, sin desmerecerlos. Si solo te rodeas de lo mismo, no te extrañe que te falte perspectiva de la realidad. Si leer esto te irrita, respira de nuevo. 
  1. Cada que repites expresiones como “vota bien”, la persona lee eso desde SU visión de lo que significa votar bien, reafirmando su posición que puede ser perfectamente contraria a la tuya. Debemos construir significados comunes, ¿qué significa votar bien?
  1. Si insultas a otro, solo lo harás afianzarse en su voto, produciendo el efecto contrario que buscas.
  1. Si creas una expectativa y no la cumples, es peor el efecto. Si anuncias victorioso que ganas en una vuelta o con gran diferencia, así logres algo positivo, el público queda con un sabor a derrota. Toma esa lección para cuando promociones un producto, idea o servicio.
  1. Un liderazgo se construye comunicando, especialmente en los momentos difíciles. Me pareció un error que Daniel Noboa, no hable directamente a sus votantes ayer luego de conocerse los resultados. Eso solo refuerza la imagen ante el votante de estar ausente en momentos clave. Se crea un patrón, algo que se repite y luego será difícil de cambiar. Aparecer hoy con esta foto, también fue un error: Está dando la espalda a su electorado. Todo comunica. 

    6. Uno de los pilares de nuestra habilidad para persuadir es el
Ethos. Nuestra credibilidad y ética. Ya lo dijo Aristóteles. Puedes hablar muy bonito, pero si por intereses personales manipulas la realidad para favorecer a un candidato, el valor de tu palabra ante el público decrecerá.

Nos quedan dos meses más de campaña, y espero que estos aprendizajes te permitan navegarlos usando tu comunicación con mayor sabiduría y persuasión. Gracias por leerme.

 

Y si llegaste hasta el final de este post, aprovecho para recordarte que este mes tengo mi clase intensiva sobre los secretos del lenguaje corporal. Didáctica y divertida, llena de ejemplos para saber cómo “leer” a los demás y expresarte con tu cuerpo positivamente.

Fecha: Miércoles 19 de febrero
Modalidad: Virtual
Horario: 18h30 a 20h30
Inversión: $ 40 USD

Escríbeme para más información
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El lenguaje no verbal de los candidatos

¿Cómo utilizan su comunicación no verbal los políticos? ¿Cómo pueden usarla de mejor manera? ¿Cómo esto también te beneficia a ti?

El canal digital SamboNews me invitó a una entrevista sobre el lenguaje no verbal de los candidatos a la Presidencia en Ecuador.


Les dejo el link a la entrevista completa porque también hay consejos que te van a servir así no quieras ser presidente 🎙️


A partir del minuto 52: Sambo News 26 de noviembre 2024 - YouTube


El equilibrio de un presentador poderoso

Una de las formas más efectivas de mejorar tu expresión corporal al hacer presentaciones o comunicarte, es trabajar en tu alineación corporal.

La alineación corporal es el equilibrio adecuado de tu postura y movimientos del cuerpo. Estar alineado te da la sensación de estar centrado, más seguro y en calma. Permite que tus gestos tengan mayor gracia y fluidez.

A menudo, cuando buscamos tener una postura recta, lo que hacemos es inflar el torso y moverlo hacia adelante generando un desequilibrio. Los nervios al hablar en público, también nos sacan de balance corporal porque empezamos a movernos en el puesto bamboleando las caderas, alternando el peso entre un pie y otro.

La buena noticia es que podemos mejorar nuestra alineación corporal.


¿Cómo lograrlo?

🔸 Desarrolla tu conciencia corporal gracias a prestar atención a tu postura en el presente. Puedes grabarte hablando de pie para apreciarlo mejor. Existen también meditaciones de “escaneo corporal” gratuitas en páginas como You Tube que te ayudarán a tener esa presencia plena en cada parte de tu cuerpo.

🔸 Al estar parado, siente tus pies en el suelo, separa tus piernas al ancho de las caderas, respira profundo y al exhalar contrae el diafragma (a la altura del ombligo) notando que tu pelvis esté centrada. Luego, imagina que un hilo estira tu columna hacia arriba. Rota los hombros ligeramente hacia atrás, pero relajados.

🔸 Realiza prácticas de estiramiento, yoga o pilates. Mejor aún si al hacerlas, sientes con atención cada movimiento.

🔸Finalmente una de mis formas preferidas de desarrollar mi alineación corporal: Danzar. 

Espero que estos consejos te ayuden a estar en tu centro, para comunicar con más calma y fuerza.




P.D.

Si quieres profundizar en tu estudio de la comunicación, realizar presentaciones poderosas y descubrir los secretos del lenguaje corporal, tengo capacitaciones para empresas, talleres abiertos al público y sesiones personalizadas.

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Tu mundo y el mío

¿Qué piensas de que haya ganado Trump? 

Hice el ejercicio de leer en redes todo el espectro de esa respuesta y el resultado me dejó pensando en algo que tiene mucho tiempo rondándome: ¿Cuál es la mejor forma para lograr que alguien comparta o por lo menos se acerque a nuestras causas? ¿Cómo convivir en una sociedad que parece estar cada vez más polarizada? 

Todos tenemos una versión del mundo ideal. Qué es correcto y qué no. Qué causas hay que apoyar y cuáles abandonar. Para lograr que esos ideales se cumplan, no basta con creer que son lo justo. Para hacer que la realidad refleje nuestra versión favorita, necesitamos que más personas compartan esa visión y estén dispuestas a poner su esfuerzo, dinero y voto para crearla. Toca lidiar con otros mundos. Las versiones de la realidad que otros desean implementar.

Aquí es dónde, utilizada con sabiduría, la comunicación puede cumplir su razón de ser. Communicare: poner en común. La comunicación para crear un puente entre tu mundo y el mío. Para lograrlo, debemos distinguir entre comunicar nuestras ideas como una demanda: ¡Hay que hacer algo!, DEBEN tener empatía, ESTO es lo justo, lo correcto, lo moral, a expresarnos para despertar el interés mediante la curiosidad y la persuasión. 

Es ingenuo pensar que, solo indignados demandando atención, lograremos conseguirla para nuestros fines de forma sostenible. A menos que tengas un arma, y a veces ni así, no puedes forzar a alguien a compartir tu mundo ideal. Debe viajar de forma voluntaria. 

Me gusta como lo expresa el curador de las charlas TED, Chris Anderson: 

"Es mucho más fácil atrapar al público haciendo de la charla un intento de resolver un intrigante embrollo que convirtiéndola en una súplica a los asistentes para que se impliquen en algo. En el primer caso, la charla parece un regalo que se ofrece. En el segundo, una petición"

Y al igual que con los regalos, la mejor forma de encontrar el que le va a gustar al otro es conociéndolo. Por eso, cuando te escribo sobre despertar la curiosidad, me refiero no solo a la curiosidad de la persona que te escucha sino a tu propia apertura mental para observar visiones distintas. De lo contrario solo nos volvemos cajas de resonancia, construyendo muros infranqueables en lugar de puentes.

Creo que el futuro de nuestra civilización depende de ello. 

"La comunicación nació para el desarrollo y supervivencia de la humanidad en su conjunto. Solo con humanidad se puede entender la comunicación y solo con humanidad la comunicación dará los frutos para los que fue creada".

- Tomás Pascual Gómez-Cuétera

¿Le temes a hablar en público?

Ya que estamos octubre y para combinar con la temporada de Halloween, usaré este post para explorar un miedo recurrente que enfrentan mis clientes: el temor de hablar en público o frente a la cámara. 

Si ese es tu fantasma, lo primero que debes saber es que no estás solo porque es un miedo universal. Tener que exponer frente a otros, activa nuestros sistemas límbico y simpático (que no es muy simpático que digamos), encargados de la supervivencia y procesos emocionales. Algo en nosotros equipara presentar con riesgo mortal y se dispara la reacción de parálisis, huida o quizás hasta lucha. Se elevan la Adrenalina y el Cortisol, la famosa hormona del estrés. Esa es la explicación científica de porqué te late más el corazón, te sudan las manos y te tiembla la voz. 

¿Qué hacer con eso? 

Ciertamente la respuesta instintiva del cuerpo no nos sirve. Ni quedarnos congelados, ni salir corriendo del salón y peor pelearnos con la audiencia. Luchar por medio de la razón con lo que sentimos, tampoco es la mejor idea. ¿Quién se ha calmado cuando le dicen "cálmate"? 

La respuesta está en el antídoto al sistema simpático: el parasimpático. Aquel que se encarga de traer la calma y bajar la adrenalina. Hay muchas formas de activarlo, todas trabajando directamente con el cuerpo. Te comparto algunas: 

- Técnicas de respiración profunda. 

- Sacudir el cuerpo y actividades físicas que ayuden a drenar el exceso de adrenalina.

- Estiramientos corporales conscientes. 

- Automasajes. 

Esto debe ser parte de tu rutina de confianza y calma antes de hablar en público o frente a la cámara. Míralo como calentar antes de hacer ejercicio. Es lo que te prepara para estar más relajado y poder lucirte. 

Finalmente, recuerda que así practiques 100 respiraciones diafragmáticas es normal que quede un rezago de nervios cuando hacemos algo que nos saca de la zona de confort. Es humano. Usa esos pocos nervios que quedan como una dosis de motivación para prepararte y para conectar con una perspectiva de curiosidad y exploración frente a un reto. Al fin y al cabo, y esta es la última ciencia lo prometo, el circuito cerebral que se activa cuando algo nos asusta, es el mismo que se activa cuando algo nos emociona. Empieza a cambiarle el branding que le das a lo que sientes y verás resultados distintos.

Hasta aquí llego, ahora te toca practicar lo aprendido. Vamos a cazar fantasmas.